lunes, 27 de julio de 2015

Pasada la mitad del año... ¡Reflexionemos!



Avanzan los meses, las semanas, los días del año… Amerita que nos detengamos a pensar: ¿Cómo han sido en estos meses nuestros caminos de la Fe? Queremos compartir en este post algunas preguntas que nos ayuden a reflexionar sobre este tema.

¿Por dónde nos han llevado estos caminos? ¿Con qué personas nos hemos encontrado? ¿A quiénes hemos dejado de ver? Recorramos un momento esas calles y edificios que nos ven transitar día con día. ¿De qué modos hemos reconocido la presencia de Dios en cada uno de ellos? ¿Cuáles han sido esas situaciones que han ocupado de modo particular nuestro tiempo, ocupaciones y pensamientos?

Hagamos silencio. ¡Releamos la historia de nuestra vida durante estos siete meses! En el silencio de nuestro corazón conversemos con Dios presentando ante Él nuestras alegrías, tristezas, logros, dudas, esperanzas y preocupaciones…

“Mira que estoy de pie junto a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo” (Ap 3,20).

¿Qué le preguntarías a Jesús si estuviera cenando contigo? ¿Qué te dice? ¡Escúchale! ¿Cómo te mira? ¿Cómo reacciona mientras están conversando? Intenta conversar con Él como si fuera un amigo.

Hemos pasado ya la mitad del año. ¿Hacia a dónde nos llama el Señor a transitar en estos meses que faltan? ¿Qué te dice en lo profundo del corazón? ¿Te dice algo a través de su Palabra? ¿Qué te dice por medio de otras personas? ¿Puedes captar su voz a través de la naturaleza y las circunstancias de la vida?




jueves, 19 de febrero de 2015

¡Creemos en la niñez!

Queremos dedicar esta publicación a los niños… Especialmente a los de aquellas escuelas que año tras año logramos apoyar gracias a la colaboración de muchas personas:

Chicos, ¡creemos en ustedes!

Cada año, al iniciar las clases ustedes ven llegar a doña Ceci con paquetes de útiles para aquellos que están en la escuela. ¿Alguna vez se han preguntado por qué ella hace esto y por qué tanta gente le ayuda?

Posiblemente razones hay muchas pero hoy queremos hablarles de una que consideramos fundamental:

¡Creemos en ustedes!

Sí, a su corta edad, ustedes están en el momento perfecto para aprender. Son como pequeñas esponjitas con una enorme capacidad de absorber todo lo que hay a su alrededor. Poco a poco, en la escuela y la vida van adquiriendo destrezas que les permiten desenvolverse de una mejor forma en la sociedad. ¡Aprenden a ser amigos! ¡Aprenden a compartir! ¡Aprenden a ser responsables! ¡Aprenden a esforzarse! ¡Aprenden a mantenerse ocupados! Aprenden… tantísimas cosas más!!!!


Por eso, nos gusta saber que están en la escuela. Sabemos lo lejos que pueden llegar si son aplicados, talentosos y esforzados en las distintas materias. Pero más allá de ello, creemos en el poder del corazón de cada uno de ustedes como niños. Y por eso, los motivamos a educar ese poder, a fortalecerlo y ponerlo al servicio de los demás a través del estudio.

Cuentan para ello con el apoyo de sus familias, de sus maestras y de personas como nosotros que creemos en ustedes. Pero sobre todo, cuentan con un GRAN MAESTRO. El Maestro por excelencia: Jesús de Nazaret.

¡Hablen con Él! ¡Escúchenlo! ¡Pidan su guía y su compañía! Nosotros que hemos pasado por la edad que tienen ustedes podemos decirles con toda confianza: ¡Él no los defraudará!

Sueñen chicos!!!!! Sueñen en grande y pongan sus sueños a los pies de Jesús. Algún día ustedes estarán en nuestro lugar y entonces su misión será contarle a otros niños lo que Dios quiso hacer en ustedes a través del estudio.


¡Dios les bendiga!